Esto es una primera edición de "volviendo de vacaciones" porque seguramente habrá alguna más por parte de Drag y por mi mismo cuando vuelva a tomar el merecido descanso. Y digo merecido porque ya sabéis que los genios nos merecemos todo y más, aunque no siempre se nos reconozca.
Y es que, amigos mios, no hay nada como desaparecer unos días para descubrir que las cosas sin ti no son lo mismo. Cinco diítas en Berlín, otros cinco en Málaga, ambos viajes en buen ambiente y compañía hicieron que me olvidara de que tenía una responsabilidad para con mi empresa y por consiguiente para el buen funcionamiento del proyecto. Os pongo en situación:
Vuelvo un miércoles y me encuentro que de trece personas solo quedan cuatro en condiciones de trabajar. Es normal, como Drag y yo estamos de vacaciones pues el resto aprovechan ya que saben que no van a avanzar nada. Pero lo peor es que los cuatro que quedan no conservan ninguna de las buenas costumbres que tanto había costado implantar. No respetan el sagrado desayuno (como mucho desayunan mientras curran), no paran para fumar, cierto que ninguno fuma pero eso no es excusa, no comen al mediodía y lo que es peor, se pasan la jornada laboral trabajando y encima se permiten el lujo de echar alguna horita extra para avanzar...
Puedo imaginar vuestras caras y seguro que adivinaréis la mía cuando percibi la situación preocupante en la que se encontraba el proyecto. Visto lo visto, decidí tomar el fin de semana para reflexionar. Me bajé al pueblo, digo, a mi amada "capital", y entre la fiesta del Viernes y las consecuencias del Sábado llegué a la conclusión de que había que poner solución a todo esto.
Hoy lunes se ha incorporado otro miembro al equipo, uno de estos que comparte mi espiritu corporativo, y hemos reinstaurado el desayuno; un desayuno durante el cual, otro compañero ha afirmado que no va a quedarse ni un minuto de más en la oficina a partir de ahora. Por algo se empieza, y aunque tengamos que volver a andar un camino ya recorrido seguro que en poco tiempo todo vuelve a funcionar perfectamente.
Mi mayor preocupación ahora, se centra en que dentro de poco más de una semana vuelvo a irme de vacaciones y no puedo confiar en que a la vuelta, se conserven los valores que nos hacen un gran grupo de trabajo. Afortunadamente, Drag estará en la oficina cubriendome las espaldas y completando el trabajo de motivación que no pueda terminar yo.
Imaginaros por un momento, intentad visualizar, un proyecto informático donde la gente cumpla a la perfección con su labor, y que por obra y mano del destino se entregara a tiempo y funcionando. Qué vergüenza! Afortunadamente para el gremio, he decidido cargar con la responsabilidad de que esto no suceda y demostrar que el espíritu de funcionario sigue vigente en estos duros días en los que algunos intentan convencernos con palabras como "etica de trabajo" y "responsabilidad laboral".
"Entregar a tiempo"... Dónde vamos a llegar?
Y es que, amigos mios, no hay nada como desaparecer unos días para descubrir que las cosas sin ti no son lo mismo. Cinco diítas en Berlín, otros cinco en Málaga, ambos viajes en buen ambiente y compañía hicieron que me olvidara de que tenía una responsabilidad para con mi empresa y por consiguiente para el buen funcionamiento del proyecto. Os pongo en situación:
Vuelvo un miércoles y me encuentro que de trece personas solo quedan cuatro en condiciones de trabajar. Es normal, como Drag y yo estamos de vacaciones pues el resto aprovechan ya que saben que no van a avanzar nada. Pero lo peor es que los cuatro que quedan no conservan ninguna de las buenas costumbres que tanto había costado implantar. No respetan el sagrado desayuno (como mucho desayunan mientras curran), no paran para fumar, cierto que ninguno fuma pero eso no es excusa, no comen al mediodía y lo que es peor, se pasan la jornada laboral trabajando y encima se permiten el lujo de echar alguna horita extra para avanzar...
Puedo imaginar vuestras caras y seguro que adivinaréis la mía cuando percibi la situación preocupante en la que se encontraba el proyecto. Visto lo visto, decidí tomar el fin de semana para reflexionar. Me bajé al pueblo, digo, a mi amada "capital", y entre la fiesta del Viernes y las consecuencias del Sábado llegué a la conclusión de que había que poner solución a todo esto.
Hoy lunes se ha incorporado otro miembro al equipo, uno de estos que comparte mi espiritu corporativo, y hemos reinstaurado el desayuno; un desayuno durante el cual, otro compañero ha afirmado que no va a quedarse ni un minuto de más en la oficina a partir de ahora. Por algo se empieza, y aunque tengamos que volver a andar un camino ya recorrido seguro que en poco tiempo todo vuelve a funcionar perfectamente.
Mi mayor preocupación ahora, se centra en que dentro de poco más de una semana vuelvo a irme de vacaciones y no puedo confiar en que a la vuelta, se conserven los valores que nos hacen un gran grupo de trabajo. Afortunadamente, Drag estará en la oficina cubriendome las espaldas y completando el trabajo de motivación que no pueda terminar yo.
Imaginaros por un momento, intentad visualizar, un proyecto informático donde la gente cumpla a la perfección con su labor, y que por obra y mano del destino se entregara a tiempo y funcionando. Qué vergüenza! Afortunadamente para el gremio, he decidido cargar con la responsabilidad de que esto no suceda y demostrar que el espíritu de funcionario sigue vigente en estos duros días en los que algunos intentan convencernos con palabras como "etica de trabajo" y "responsabilidad laboral".
"Entregar a tiempo"... Dónde vamos a llegar?